lunes, 9 de abril de 2012

Adornos falsos

Por fin observamos lo que nos rodea,
el viento, la alegría, el humo que en la mesa espera,
en silencio mientras el perro contento mueve la cola,
sentir la brisa de las estrellas,
no sólo ver los ojos de la amada,
si no besarlos sólo con la mirada.

Dejar que la tinta fluya llena de nostalgia,
en dirección a la luna, apuntándola, 
culpándola de la desdicha de no tomarse la palabra,
sentir el aletear de los árboles,
que agradecen aquel error humano que lo engrandece,
porque brilla con luz propia, mientras el vielo revolotea en sus hojas.

Admitir que el aire es libre, y al cegarnos de ella,
no cegamos también de contemplar las cosas más bellas,
hasta que vuelva la normalidad,
donde el viento, el humo,la brisa,
las estrellas, el silencio, la tinta,
sigan de adornos,
ahí mismo,
tirados,
solos.

Aprecia

Mi estrella, la que me guía al paraíso de mi mente
aquella, que es simple,
un pequeño gran punto en la mesa del cielo,
la más bella, que me sigue,
la única que cuando todos se van, se queda,
que enciende mi noche como fiel compañera,
con mi cigarro y un polerón viejo,
en él me escondo cuando mi nariz tiembla,
y aún así me encuentras,
tirado en el lago de arena que es mi ciudad,
la que el dragón de las dunas vigila atientas,
contenta,
sigues y me miras,
como aquella luciérnaga que se transforma en polilla cuando ve una caldera,
así eres, linda estrella
¿Porqué apreciarte sólo cuando la luz de los faroles y las calles se ausentan?
He aquí la respuesta.
porque todo lo que no se tiene,
después de un tiempo, se aprecia,
adiós estrella

sábado, 7 de abril de 2012

Si quieres, si no

No estamos destinados
a tomarnos de las manos
pero si tu lo deseas,
podríamos compartir un helado

Y si tu aún quieres algo,
te podría llevar a cuestas,
para que así las estrellas
te vean a ti, la más bella de ellas.

Y si quieres ser mi nada,
media vuelta sin palabras,
 pero quiero que recuerdes
que gracias a ti fui valiente

Y después de esta ida,
te quieres dar por vencida,
mira lejos hasta el cielo
sin la mirada perdida

Tu mírame como me caigo,
siempre suave al barranco,
pero sé que mi caída
siempre valdrá de algo

Mientras yo sigo tocando,
con mi guitarra canto bajo,
miro al mar, busco algo,
para no escuchar tu llanto

Pero ya al fial qué haré,
quiero mirar tus ojos de color miel
si ya esto no es cuestión de piel,
no sé,
que haré